Entredicho

Exhibición conjunta de César Rangel Ramos e Iris Aík Alpízar
en Acapulco 62

picasion.com_8aae5cbb0182b5333f54739f4b0c2de4.gif

Su vocación de ella

En los entresijos de la palabra juego habitan dos figuras: la broma y el combate. Jugar implica así la presencia oximorónica de la levedad y la gravedad.

La naturaleza es todo cuanto brota y la tensión inextricable de su convivio. Nos es dado conocer ora más, ora menos la forma y el funcionamiento de las cosas que brotan y su contienda. No así el misterio del por qué y para qué del brotar y su inherente y claroscuro debate.

Aquella o aquel que juega, esa o ese jocoso circunspecto, aparece en su manifestación más viva. Es fuerte, ágil, flexible, raudo, audaz, fiero, astuto, incansable, alegre, es presa de lo divino, es entusiasta. Su faz desvela una dentadura en un tiempo idéntica a la risa y al gruñido. Su cuerpo es tan ligero que nada le es lejano y tan majestuosamente denso como el más inmemorial altero.

Desplazo al jugador para abrir paso a lo jugante. Esa o ese jugante seriamente vivos, ya son bienaventurados levitantes en los ríos subterráneos.

Quien juega es más que nunca como la Naturaleza y su mayor misterio: la florida espuma de la belleza, delicado racimo blanco capaz de partir en añicos cualquier metrópoli.

César Rangel Ramos

Visíta la muestra hasta el  7  de  agosto en   
Acapulco 62,


Dr Atl,217, Santa María la  Rivera, Ciudad de México