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Abuelita de Batman

por Elihú Álvarez

Este texto forma parte de “EL MEXICANO NO ES FELIZ ES NACO: UNO QUE OTRO ENSAYO SOBRE LA COSA ESA DE LO NAQUEZ Y EL ARTE CHIDO” Tesis. Para obtener el título de Licenciado en Artes Visuales. Por parte de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.

La palabra naco supone inmediatamente un insulto, sin em- bargo, la pertenencia a este pseudo gueto requiere forzosamente una apropiación, una coreografía y una performatividad, incluso una parte religiosa; por ende, para ser naco no sólo basta con que alguien ejerza un señalamiento, que por sí solo ya es un acto violento, sino que debe haber una apropiación de todo aquello que engloba este ámbito; es como ser parte de un club o un grupo en el cual uno se identifica, como ser católico o testigo de Jehová, como ser chiva o ser águila.

Hay que saber hablar de un modo, hay que ser de barrio y no sólo decir que se es de barrio, hay que tener cierta preferencia musical, cierta actitud, hay que venir desde adentro, hay que poseer cierta vestimenta, hay que saber aguantar vara, ya que siempre habrá cierta marginación; y justamente esta parte es la que radicaliza el ser naco, no como algo peyorativo sino más bien como un modo de vida que se convierte en un acto subversivo ante una blanquitud, una aspiración idealizada del “buen gusto”, frente a la derecha radical. Pongámoslo de este modo, la naquez, como estereotipo, siempre se verá ligada a una parte so- cial baja: a la baja cultura, a los bajos recursos, a la baja educación; sin embargo para quienes pertenecemos a un México que se va y se rifa por conseguir el pan pa’cada día (sic), esta coreografía no es más que un modo de vida.

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Figura 1 Elihú Alvarez,El futuro,detalle (Vivencias de lo naco),mixta sobre tela, 80x100cm.CDMX, 2019.

Es el modo de vida de un ñero de alguien que no aspira a tener un teléfono que cuesta treinta mil pesos, sino alguien que gusta  de  unas chelas banqueteras con los cuates. Hay que recordar tan sólo los primeros movimientos contraculturales en nuestro país (1), los cuales en su gran mayoría fueron surgiendo de un sector social y político que a la larga ha sido considerado marginal, sin embargo para cada uno de los que pertenecemos a estos sectores, el hecho y la circunstancia de estar jodidos nos hace y nos da el sentido de pertenencia en esta nación complicada, y que se complica en la más hermética situación existencialista, y es que: “En el México delamadrista de los ochenta, los años de la crisis, se desplomó el mito estudia-trabaja- y sé feliz”.(2) En medio de esta pérdida tan aparentemente extraña y complicada por su contexto crítico, en ese sin sabor, la única esperanza, la cual hasta hoy día prevalece, es la de nuestro origen.

Así, ser jodido es formar parte del barrio y es éste el que nos recuerda de una u otra forma a nuestra patria, es ése el lugar que nos ha acogido y nos va a acoger siempre. Los jóvenes de aquel entonces y los de hoy día “establecieron al barrio como su patria y a las calles como su territorio natural, se peleaban y se emborrachaban(...) todo el tiempo tenían que torear a la policía (...)”.(3) Por ello es que no sólo basta decir que se es de barrio, sino que hay que serlo; “Las bandas(...) tenían al barrio como territorio sagrado, las calles era lo único que poseían(...)”;(4) por lo que lo defendían como a nada, y es en parte a estos actos de defensa en contra de aquellos que pre- tendían dispersar y romper con estas series de normas o códigos, que muchos de los movimientos políticos se centraron en el intento por censurar el potencial de los jóvenes, convirtiéndolos así, si es que no lo eran ya, en una mezcolanza dañina y subversiva para el sistema.

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Figura 2 Sergio Gonzales,(archivo del artista) https//www.20minutos.es.ima- gen.506351,ultima fecha de registro 2,7,19. 13,04hrs.

Por ende, al aceptar la naquez como una condición de vida respaldamos todo aquello que nos ha formado como individuos, y podemos responder con certeza a ese señalamiento violento de lo naco como un insulto, pues esto nos pertenece como una herramienta de insubordinación  ante  el  totalitarismo de un sujeto que pretende imponernos desde el modo más fasista, su concepción moral y estrecha sobre lo que está bien hecho o el buen gusto. ¿El buen gusto de qué o de quién? 

Del fresa, obviamente, la antítesis de la buena onda, este personaje repulsivo en ocasiones, que no tiene diferencia alguna del malinchista: “Los malinchistas son los partidarios de que México se abra al exterior”(5), y qué es un fresa sino esto, un rajado, alguien que se abre y aspira a una estética raciclasista y reniega de un origen, según el mito de la traición. Un ejemplo muy claro siempre será la generación de chavitos RBD,(6) los cuales copiaron entre 2005 y 2006 una actitud colegial gringa (7) de internado, o quizá de Amar te duele (11) con una de las mejores frases que ha dado dicha película: “ Así se les dice ma, nacos (...)”(8) pronunciada por Mariana; personaje interpretado por Ximena Sariñana, que quizá en ese momento de su vida no imaginaba que terminaría can- tando con Los Ángeles Azules y su Orquesta sinfónica una de las canciones que en su momento de origen se volvió icónica para aquellos que en su papel de la hija de papi denominaba como nacos.

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Figura 3 Elihú Alvarez,Memelas interven- ciones.(archivo del artista) edición digital, CDMX,2019.

Pese a lo dicho, existe un gran problema con la aceptación generalizada de la naquez y es que, queramos o no, el estereotipo y el insulto le seguirá pesando demasiado a esta estética, por el simple hecho de relacionarlo con algo que está “chingado” en el gusto o en la educación; el naco, como se suele denominar, tiene un gusto “de la chingada”. Para poder esclarecer este tipo de situaciones y el constante recelo de nosotros los mexicanos a esta estética de la “chingada” hay que hablar y definir justamente a ésta.

La chingada, dice Octavio Paz en El laberinto de la soledad (1950), es una madre simbólica o espiritual, la cual ha tenido que sufrir el maltrato de una persona en específico: el chingón, quien tiene el poder de ejercer violencia sobre los demás. Chingar remite directamente a esta violencia.

“Es salir de sí mismo y penetrar a la fuerza al otro. Y también, herir, rasgar, violar (…) Lo chingado es pasivo, lo inerte y abierto, por oposi- ción a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho. El que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerte ante el exterior.”(9)

Entonces lo chingado será el fruto de ese acto violento, el hijo bastardo de una violación: “La chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre (...)”.(10) Es también un pecado en sí mismo, el pecado natural que se lleva a donde quiera que se vaya; “lo chingado” es ese peso que no deja que un hombre se desenvuelva con y en su contexto, pero de pronto en medio de una verbena popular, que puede ser cualquier acto de nacionalismo mediatizado, un 15 de septiembre con peda por una pelea de box de algún mexicano contra algún gringo, el triunfo festejado en el Ángel de la Independencia de la selección mexicana; se escucha un grito, que en ocasiones se convierte en un estruendo de guerra, de poderío y chingonería pura: ¡Viva México, hijos de la chingada!

De las rosas. oleo y acrilico sobre made

Figura 4 Elihú Alvarez, Viva México hijos de la chingada (vivencias de lo naco)25x20cm,CDMX,2018.

Pero qué hipocresía tan grande mostramos los mexicanos si decimos eso. Sólo basta recordar que somos un pueblo originado de una violación, que somos ese hijo del pecado original, somos esos chingados, esos seres rajados espiritualmente, por ello nos pesa nuestro origen, porque pecamos y seguiremos haciéndolo, desde el hecho de nacer como un pecado desde una lógica cató- lica. Buscamos en la madre virgen: “(...) el consuelo de los pobres, el escudo de los débiles, el amparo de los oprimidos, en suma, la madre de los huérfanos(...)”;(11) y no es que los mexicanos no lo sepamos, sino que negamos nuestro verdadero origen y, prefiriendo un sincretismo virginal, preferimos a ese símbolo que no se abre porque nosotros mismos ya nos hemos abierto. Por eso nos empodera- mos para decir: ¡Viva México, hijos de la chingada!, por eso también nos pesa tanto lo que está chingado.

 

El mismo Octavio Paz dice: “Un mexicano es un problema siempre, para otro mexicano y para sí mismo(...)”.(12)  Porque básicamente la vida en México se resume a dos bandos, ser el chingón o ser el chingado; obviamente un mexicano nunca será ese chingado o no lo permitirá tan fácilmente, por eso implica un problema para otro mexicano, porque ese otro es el enemigo, y en caso de no salir avante en el acto de chingar, el remordimiento de la viola- ción le pesará demasiado, y buscará a un sujeto más débil o ya antes violado para que a costa de éste el primero pueda recupe- rar su orgullo de macho.

Y vuelvo al pecado original, ése que nos pesa, ése que remite a nuestro origen que nos impide aceptar lo chingado, pues noso- tros mismos estamos allí, nosotros ya estamos chingados, por eso no podemos aceptarnos como tales, por eso no podemos aceptar al naco ni que somos nacos: “Así, cuando este espíritu es interrogado sobre el sentido del ser mexicano, la respuesta es evidente: el mexicano no tiene sentido…pero tiene sentimientos (...)”.(13) Siendo éstos los que rigen nuestro consumo estético, en su mayoría del tiempo poco educado en cuestiones artísticas, extravagante y soberbio, pues siempre el gusto particular es el que tendrá valor. “El gusto es cosa de uno, y lo que los otros digan es cosa de ellos. Y me disculpan o se van mucho a (...)”.(14) Esta pretensión constante y rechazo o intento de, pues como ya explicamos, estamos todo el tiempo aspirando a ser algo que en esencia no podemos ser, nos liga justamente a la pretensión de un “buen gusto” sin saber a ciencia cierta que ese buen gusto, lo pretendemos solamente.

 

A lo largo de la historia la naquez, aunque no siempre se llamó así, ha sido ese elemento estético, performancero, vivencial, dialéctico y diabético, diabólico y contracultural que simboliza todo aquello que odiamos de nosotros mismos, es el espejo que nos revela nuestro ser y estar como sociedad, y lo ha hecho desde su nacimiento.

1   Dicho concepto recuerda a lo escrito por José Agustín en su libro La contracultura en México: la historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas. de editorial Grijalbo (1996) donde el mismo autor define a la contracultura como las manifestaciones que transgreden al sistema, que lo rechazan y lo trascienden, que se oponen o se marginan de aquello a lo que entendemos y llamamos cultura.

2J. Agustín, (1996). La contracultura en México la historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas. México. Grijalbo. p. 16.

3 j. Agustín, Op. Cit. p. 17

4 J. Agustín, Op. Cit. p109

5 O. Paz, (2004). El laberinto de la soledad, Postdata, Vuelta a El laberinto de la soledad. Mé- xico. Fondo de Cultura Económico. p. 95

6 L. Miguel, P. Damián, J. C. Muñoz. (2004-2006) Rebelde, Televisa

7 Referente a: Green Go.

8 F. Sariñana, (2002) Amar te duele. Altavista Films Videocine.

9 O. Paz. Op. Cit. p. 85

10 O. Paz. Op. Cit p. 83

11 O. Paz. Op. Cit. p93

12 O. Paz. Op. Cit. p76

13 R. Bartra, (1996). La jaula de la melancolía. México, Grijalbo. p. 151

14 C. Monsiváis (2012). Los rituales del Caos. México, Era. p. 60

Bibliografia:

  1. AGUSTÍN, José. (1996) La contracultura en México la historia y el sig- nificado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y la banda. Mé- xico: Grijalbo

  2. BARTRA, Roger. (1996) La jaula de la melancolía. México: Grijalbo

  3. MONSIVÁIS, Carlos. (2012) Los rituales del Caos. México: bolsillo

  4. PAZ, Octavio. (2004) El laberinto de la soledad, posdata, Vuelta a El laberinto de la soledad. México: Fondo económico de cultura